Movimiento: mutación

Movimiento: mutación

Una de las verdades más aparentemente obvias de la existencia es que todo cambia, todo está en continuo movimiento. Debería ser evidente para cualquiera, pero dada la resistencia que ofrece el ser humano a aceptar que las cosas nunca serán lo que fueron, ni lo que son en este instante, requiere a veces toda una vida para llegar a la sencilla sabiduría de que lo único inmutable es el cambio.

Tiene el ser humano un ansia de fijación, de inmovilidad tal que pretende lograr lo imposible: que todo se quede como está, ya sea mediante el recurso del arte, de la tecnología, de la evocación, o de la neurosis. Pero oponerse al movimiento es oponerse a la vida misma, ya que si de alguna manera se manifiesta lo creado es mediante el cambio—sea creativo o destructivo—y el cambio no es otra cosa que movimiento.

Si no busca la perpetuación de lo que es, el ser humano entonces busca, aunque sea, el atisbar a lo que será. Tanta es la angustia que nos genera el que todo cambie, implacablemente. Por ello, el arte por un lado busca eternizar y la adivinación, por el otro, quiere adelantarse. Y si este resistirse al fluir nos puede provocar indecible sufrimiento, también nos ha procurado elevados momentos de arte y de creación. Paradoja de nuestra naturaleza.

Aceptando como premisa que la vida, el fluir de todo lo que es no es más que un eterno mutar, el I Ching, cuyo origen se pierde en un pasado inexpugnable, y de cuyo nacimiento se cuenta una leyenda, que no una historia, pretende categorizar ese fluir; poder organizar en estancos más o menos accesibles a la razón, la forma en que el Universo cambia, llevando en su corriente de mutación las vidas humanas y sus frágiles creaciones. El libro parte, por supuesto, de la convicción de que el cambio no es azaroso, sino reglamentado, lo cual implicaría una inteligencia organizativa detrás.

Línea, trigrama, hexagrama

La mutación básica que nos da el oráculo es la línea. Línea continua, línea interrumpida. Sí y no. La respuesta oracular primaria. Una línea continua cambia a una quebrada y viceversa, infinitamente. Es la mutación más general, o mejor dicho, la forma más general, más sencilla, de simbolizar el concepto de mutación. Una línea que cambia de continua a quebrada no modifica su esencia, de la misma forma que la energía infinita que compone el cosmos no deja de ser ella misma a pesar de las miríadas de formas externas que adopta. Sea que tengamos frente una flor o un ipod, la sustancia de la que se compone en esencialmente la misma. Pero, para fines de la vida práctica, toma mucha importancia la forma externa que tome la sustancia universal.

Así, el I Ching, un conjunto de símbolos que se fundan en el sistema de mutación de la línea quebrada a la continua y viceversa, busca explorar las miles de variantes que puede presentar la cambiante existencia humana, en cuanto a sus formas externas. Estas variantes, por demás está decirlo, son expresiones o efecto de los flujos del Tao, el devenir, el fluir de la vida.

Por motivos que aún se discuten, las diversas combinaciones de líneas continuas y quebradas se agruparon en unidades básicas de tres líneas, formando ocho trigramas que simbolizan ocho elementos y situaciones. De esta forma, se pasa del sí-no de la línea simple a un concepto complejo que servirá de premisa para la interpretación de la realidad. Al considerar, bajo la óptica taoísta, que el Tao se polariza en pares, se llegó al símbolo más avanzado: el hexagrama, que combina dos trigramas interactuantes.

El hexagrama es una unidad y a la vez es una pareja de dos trigramas y a la vez  un microsistema de seis líneas influyéndose unas a otras. Un hexagrama del I Ching es la ansiada inmovilidad del instante, como una fotografía de lo que sucede, de las corrientes que transitan por el subsuelo de nuestras vidas.

“El libro se compone de una sucesión finita de “signos” no idiomáticos, con significados infinitos. Su lectura, aplicación e interpretación es igualmente ilimitada y universal. Gracias a su total abstracción, puede verse la síntesis enciclopédica de la realidad. Se puede interpretar como una cosmología, como un sistema de lógica y matemática y también como una representación de la trama “evidente” del mundo y también de su trama “secreta.” (Richard Wilhelm)

Afortunadamente para la ansiosa mente del humano común, el I Ching (Libro de las Mutaciones), puede presentarnos el retrato de un lapso del pasado, del presente o del futuro, aunque este futuro siempre estará condicionado a nuestro actuar.

Difícil como es la vida, así es difícil también interpretar los símbolos resultantes de nuestra consulta. Dice Wilhelm padre, el hasta ahora insuperable estudioso del libro, que los hexagramas en realidad nos dicen lo que está en el subconsciente. La respuesta siempre está en nuestro interior—como aseguran todas las grandes escuelas de sabiduría—y el I Ching resulta ser una manera de proyectar al exterior lo que sabemos y que no sabemos escuchar.

Así, para remontar las imparables corrientes de la vida, que avanzan segundo a segundo, más vale aceptar que somos cambio y en el cambio estamos sumergidos. Y, si se quiere obtener un certero, aunque críptico mapa de navegación, acudamos al oráculo ancestral.

Mil vírgenes para el emperador Mao

Mil vírgenes para el emperador Mao

Una esposa por compromiso, un “álamo erguido”, una esposa repudiada, un Fénix de Jade, una actriz sexy y ambiciosa y cientos de pequeñas secretarias, enfermeras, bailarinas, campesinas y combativas “camaradas”. Hacia fines de los 50, en China se hablaba de que alrededor de 3 mil mujeres habían pasado por la cama de Mao Zedong, el “Sol Rojo”. Muchas (no se sabe cuántas) fueron desfloradas por él, siendo jovencitas.

Una sola y vigorosa embestida hacia sus profundidades quiebra la carnosa ventana. ¡Oh dolor! ¡Oh alegría! Un grito rasga el aire de la noche.[i]

Fue un luchador, quizá alguna vez sincero, que devino en genocida. No se proclamó Hijo del Cielo, sino Gran Timonel, pero su alma vestía la túnica amarilla propia del Linaje del Dragón. Quiso hacer entrar a China en una nueva gloriosa era, pero sólo trajo sufrimiento.

Del sacrificio nace la decisión heroica:
atreverse a crear un nuevo cielo para el sol y la luna.[ii]

Cuatro esposas tuvo Mao, y miles de amantes. Lou fue la esposa que su estricto padre le asignó y que él nunca reconoció. Este casamiento le hizo odiar para siempre los matrimonios arreglados e impulsar la libertad de matrimonio cuando llegó al poder. Su segunda esposa, Kaihui, fue ejecutada por los nacionalistas y es a quien Mao llamó “mi álamo erguido” en su poema Los inmortales.

He perdido mi álamo erguido y tú has perdido tu sauce.
Álamo y sauce vuelan al cielo de los cielos.
Se pregunta Wu Gang con qué podrá obsequiarlos
y les ofrece vino de la flor de la casia.[iii]

Su tercera esposa, Zizhen, con quien casó cuando aún vivía Kaihui, lo hartó, y al más puro estilo Enrique VIII, la desterró a Moscú en donde terminó sus días en un hospital psiquiátrico, víctima de esquizofrenia. Su última esposa, la actriz Jian Qing, (“Madame Mao”), sufrió indeciblemente por las veleidades de su esposo, se endureció  y se convirtió en temible líder de su propio grupo político y aspirante a gobernar China a la muerte de Mao. Pero fue Fénix de Jade, una de sus amantes, quien estuvo hasta el fin de sus días y la mujer que más poder tuvo sobre él.

Los pantalones desabrochados cayeron sobre la cara levantada de Wu Ta, quien aspiró la maravillosa fragancia de la mujer, casi ahogándose con la intensidad del goce. Loto Dorado reveló otras dos colinas de placer y, entre sus carnosos y áureos contornos, el hilo tenue de su precioso orificio. Poder morderlas y comer de su delicioso contenido, era un sueño que él no se atrevía a soñar…[iv]

Bajo el manto de la revolución proletaria, Mao Zedong sumió a China en un estado de delirio colectivo. China era Mao, servir a Mao era servir al pueblo. Era un “Emperador Rojo” que bajo un barniz comunista, reprodujo todos y cada uno de los vicios de los viejos emperadores, con el agravante de que impuso a China restricciones demenciales que antes no existían. Para sus mujeres, era un honor ser poseídas por él, así fuera cosa de una noche.

Ahora, él jadea a su lado y los estrujados pétalos esparcidos en torno a ellos están manchados de roja sangre virginal…[v]

No obstante su deseo de lograr que todo en China fuera nuevo, lejos del pasado feudal y de las influencias perniciosas de Occidente, Mao cayó en las tentaciones de las leyendas taoístas, las supersticiones budistas, los remedios mágicos y los lujos occidentales, sobre todo cuando se enfrentó a su decadencia sexual.

El que se abstenga del coito detendrá el desarrollo de su espíritu y el flujo de yin y yang estará bloqueado. ¿Cómo es posible fortalecer la salud? Uno ha de cultivar la energía con una práctica sexual frecuente[vi]

Algunas escuelas taoístas recomendaban al hombre la copulación con numerosas vírgenes (idealmente de menos de 14 años de edad) para fortalecer la esencia yang con el “agua yin” y lograr la longevidad. Algunas leyendas aseguraban que el propio Emperador Amarillo había logrado la inmortalidad al copular con mil vírgenes. Expertos taoístas escribieron manuales sexuales para que los amantes alcanzaran las cumbres más altas del placer e intercambiasen sus esencias. Así, sanarían dolencias, curarían enfermedades y vivirían existencias dichosas.

El hombre empezará a realizar movimientos vigorosos, introduciendo y retirando el miembro de prisa, de modo que la mujer, enloquecida por el ardor, le implore misericordia… que su miembro sea como un macizo peñón que bloquea un valle hundido. [vii]

En su residencia en Beijing, en el ferrocarril con el que recorría el país y a donde quiera que fuera, Mao tenía siempre a disposición abundantes mujeres deseosas de servir a su placer. Era un señalado honor ser invitada a uno de sus bailes (el baile occidental, gran pecado burgués, estaba prohibido para el resto de los chinos) y mucho más ser llevada a su cama (las relaciones sexuales fuera del matrimonio eran ilegales para el pueblo).

Con cuidado, ella abrió los labios de su hondonada de amor con dedos como lilas y descendió lentamente sobre el hombre. Entonces, contrayendo y aflojando los músculos de sus muslos, apretó y acarició el pilar que llenaba su estremecido estuche.[viii]

El documento más completo sobre su vida es bien conocido: “La vida privada del presidente Mao”, escrito por su médico, Li Zhisui, pinta un retrato de quien, se calcula, es el mayor asesino de masas en la historia, mucho más que Hitler, por causa de sus irracionales decisiones económicas y el afán de exterminio de sus adversarios políticos.

Conforme Mao fue envejeciendo, se convirtió en seguidor de las prácticas sexuales del taoísmo, que le dieron una excusa para tener sexo, no sólo por placer, sino para buscar la longevidad… Se sentía feliz y satisfecho cuando tenía varias muchachas compartiendo su cama simultáneamente. [ix]

A Occidente llegó sólo un testimonio directo de una de sus amantes (la señorita Chen), quien fue desflorada por Mao a los 14 años, (él tenía casi 70) en un tiempo en que ella era una bailarina “revolucionaria” parte de un grupo de muchachas que divirtieron a Mao y a sus más allegados con danzas y canciones. [x]

Sus manos de lirio, que se aferraban a la espalda del hombre, volaron a cada lado con  dedos aleteantes, pues él se había hundido furiosamente en su vaina y al retirarse parecía arrancar los lados y arrastrarlos con él, como si fuese una espada dentada. Pero… ¡oh mágica espada, que al insertarse de nuevo devuelve con ella, sin daño, la carne del placer![xi]

De nada le sirvieron a Mao sus peculiares ideas para alcanzar la salud y la longevidad. A pesar del pavor que le producía la muerte, su hábito de fumar intensamente, su negativa a bañarse y lavarse los dientes—muy propios de los campesinos sureños no educados—y a recibir tratamientos médicos modernos, derivaron en una enfermedad cardiopulmonar incurable. Murió en 1976, ante la mirada aterrada de su médico, que sabía que había fallado en su deber de darle diez mil años de vida.

Enseñé a mi cuerpo a olvidar
si es joven o viejo,
y a mi alma, que aprecie igual
la vida que la muerte
.[xii]

[i] Lanling Xiaoxiao Sheng .Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610.
[ii] Mao Zedong. Llegada a Shaoshan. 1959
[iii] Mao Zedong. Los inmortales.
[iv] Lanling Xiaoxiao Sheng. Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610.
[v] Ibid.
[vi] El Clásico de la Joven Sencilla. Dinastía Tang.
[vii] Tung Hsuanzi. El misterioso señor de la cueva.
[viii] Lanling Xiaoxiao Sheng. Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610
[ix] Li Zhisui La vida privada del presidente Mao. 1994
[x] Jonathan Mirsky.  Me and Mao’s girl.An encounter with one of the Chairman’s underage lovers.
[xi] Lanling Xiaoxiao Sheng. Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610
[xii] Bai Juyi. A Li Chien. Dinastía Tang.
Chicas chinas: ¡no se acuesten con extranjeros!

Chicas chinas: ¡no se acuesten con extranjeros!

Chinese woman please don´t sleep with foreigners,  es el título en inglés de un controversial artículo que circula por las redes sociales y foros de la comunidad china desde al menos el año 2010.

Escrito por la esposa del afamado profesor de inglés Yu Minghong, fundador del New Oriental Education & Technology Group Inc., en la universidad de Beijing, el texto exhorta a las jóvenes chinas a mantenerse alejadas de los extranjeros  pobretones y fracasados que mediante engaños consiguen llevarlas a la cama, o mucho peor, casarse con ellas y “arruinar sus vidas”.

En plena era de la emancipación de la mujer a nivel mundial,  desde la óptica china, lo que dice la señora Yu no debe extrañar, ya que en China la preservación de la pureza racial (para la etnia dominante, Han), es esencial, así como la defensa del honor nacional, que se considera ultrajado ante el uso sexual de “sus” mujeres por parte de hombres extranjeros.

Las  opiniones de la autora pintan a las jóvenes chinas como criaturas carentes de sentido común, quienes indefensas o inadvertidas, caen en las redes de los  laowais que las utilizan como diversión sexual. Su texto es una ardiente súplica para que se comporten con sensatez.

A lo largo de todo el texto prima un profundo desprecio hacia los extranjeros varones, no así hacia las mujeres extranjeras. Considera que sólo los peores (se refiere principalmente a los estadounidenses) aparecen en China para probar suerte, al ser unos verdaderos inútiles y perdedores en su país de origen. Para ella son fulanos miserables que a lo mucho pueden aspirar a un empleo de maestro de inglés.

Estos hombres, según ella, de ningún modo pueden compararse con los hombres chinos encargados de preservar las tradiciones matrimoniales del país: buenos esposos  y excelentes amantes, incluso para las mujeres extranjeras.

En estricto sentido nacionalista, dice, no puede ser bien visto de ninguna forma que los extranjeros se lleven a las mujeres que son, por derecho, de los hombres chinos.

En cambio, señala, si alguna mujer extranjera está interesada en algún hombre chino, entonces sí, no hay ningún problema porque hay bastantes para todas, y esto es verdad, ya que en China existen más hombres que mujeres y por una amplia diferencia, por causa de la bien conocida política del hijo único.

Es básicamente la cuestión de la preservación cultural y racial la que preocupa a la señora Yu. Es una mujer tradicionalista que considera que las mujeres de su propia raza se enredan con extranjeros simplemente por estatus, reconocimiento social, e incluso el enaltecimiento de la cultura de los estadounidenses.

De acuerdo con el sociólogo Yu Hai, profesor y estudioso de la universidad de Fudan, existe una larga tradición de discriminación en China que se liga directamente con el  “estatus”. El profesor señala que perviven en China sentimientos muy fuertes de  rencor hacia los extranjeros (se les llama “diablos blancos” y también “narices largas”), al tiempo que se relaciona la piel blanca con la superioridad social.

Dice que  existe en China una intensa aversión hacia la piel negra o morena oscura,  puesto que se la identifica con África, la hambruna y las pestes, y también con algunas minorías étnicas dentro de la propia China.

Pero ocurre que las mujeres chinas son muy deseadas por los extranjeros. Esto se debe en gran medida a que muchas marcas de renombre a nivel mundial han optado desde hace años por utilizar mujeres con rasgos orientales en sus campañas, dotándolas de una fuerte carga erótica. La mujer asiática se ha convertido para muchos en un fetiche, una fantasía sexual que cumplir. Muchos hombres viajan a China con fines sexuales, para cumplir ese deseo.

Los motivos del artículo

Según narra la señora Yu en la introducción a su exhorto, fue el ver a una joven “flor” china acompañando a un vagabundo blanco que revolvía la basura lo que la motivó a ahondar en la cuestión.

Las burlas de una amiga francesa hacia esa joven, dice, la hirieron muy profundamente en su “honor de persona china”. De ahí, dice, se decidió a hacer un acercamiento “científico” al problema con varios objetivos:

Primero: hacer saber a todo el mundo la “fea verdad” sobre los extranjeros.

Segundo: llamar a la acción a todos los chinos, para que “podamos hacer ver a nuestras mujeres que el mundo no gira alrededor de los hombres extranjeros”.

Tercero: analizar por qué los hombres extranjeros se están llevando a las mujeres chinas, pero los hombres chinos no tienen tanto éxito con las mujeres blancas.

Cuarto: Descubrir lo que las mujeres blancas quieren, para así, ayudar a los hombres chinos a hacerse más atractivos para ellas.

Según la autora, sólo los  fracasados llegan a probar suerte en China y por el sólo hecho de ser extranjeros, deslumbran a las jóvenes y fácilmente las llevan a la cama.

Al parecer, muchas chicas creen que todos los extranjeros tienen dinero. A eso contribuye el hecho de que un dólar rinde mucho en China. De ahí que jóvenes educadas se enreden, así sea por una noche, con hombres que en sus países son unos verdaderos “perdedores”.

La autora no está tan equivocada  en considerar esto un verdadero problema social. No por la cuestión del honor, que es lo que a ella le duele (aunque también advierte sobre la transmisión del VIH, es verdad), sino porque en China hay escasez de mujeres y los hombres chinos sufren mucho para poder casarse.

Hombres  de valía pierden su oportunidad ante una joven, por el sólo hecho de ser chinos, según dice. Por ello, la autora insiste en hacer ver a las jóvenes que el estar con un extranjero no les resolverá la vida. Y que deben valorar a los buenos hombres de su país.

Y aconseja: “si te entregas por amor, qué bien, lucha por tu amor. Si te entregas por dinero, asegúrate de que ese sujeto realmente tenga dinero. Usualmente no lo tienen. No seas tonta”.

Texto publicado originalmente en Revista Bamboo. Con la colaboración de Erika Oliva. 

No es un empleo, ¡es un avión!

No es un empleo, ¡es un avión!

Tendría yo unos 17 años  y sentía la necesidad de empezar a trabajar para sentirme independiente. Busqué en el periódico (no había internet) y me topé con diversas ofertas de empleo para las cuales no estaba capacitada, fuera por mi nivel de estudios o por la edad.

Por esa razón, cuando encontré un aviso que decía “Labores sencillas de oficina, todas las edades, contratación inmediata, no requerimos estudios”, caí de inmediato. El anuncio ofrecía un ingreso estupendo y daba un teléfono y un nombre: Doctora Williams (¡!) . Llamé. Me citaron para el día siguiente y acudí. Jamás me recibió la tal “Doctora”, sino una especie de edecán (vestido con traje y corbata de ínfima calidad) que me llevó a un salón donde había por lo menos cien personas. Entré así a un mundo que no me imaginé posible: manipulación experta disfrazada de “capacitación”, vacantes que no eran tales, un fingido puesto de trabajo sin funciones claras y, al final de un “seminario”  de una semana de duración que hubiera dejado verde de envidia a un líder sectario, la verdad desnuda: había que dar dinero a modo de “inversión” para que te dejaran trabajar en venta de cosméticos.

¿No tenías el dinero? Bueno, había una opción: ponerte a reclutar más incautos. Y ganar dinero en función del lo que lograras sacarle a los nuevos. La empresa, de nombre “Multigrama” (y fundada por un tipo de apellido Fong, igual que yo, qué horror) , decía dedicarse a fabricar cosméticos, pero tal marca no se encontraba nunca en las tiendas. A cambio de tu “inversión”, te daban un paquete de productos para que los vendieras. Mucha gente, al final de una semana de “capacitación”, entregó dócilmente el dinero. Yo no. No porque fuera muy resistente a la manipulación (a los 17 años poca gente lo es), sino porque simple y sencillamente no pude conseguirlo.

Ese tipo de empresas operan un tiempo, usualmente en locales rentados. Capacitan a un equipo básico de oradores que serán los que llevarán las pláticas y seminarios. Trabajan de acuerdo a un guión prefabricado. Repiten las mismas fórmulas, los mismos clichés. Lo sé porque años después acudí a otra empresa igual, pero esta vez con el fin de hacer un reportaje para una clase de periodismo. Y la plática introductoria que escuché fue idéntica.

Estas empresas no te ofrecen empleo: lucran con la necesidad de las personas. Su finalidad es conseguir mucha gente que entregue una cantidad relativamente pequeña de dinero bajo la modalidad de “inversión” y después de un tiempo, emprender la huida y establecerse en otra parte.

¿Gente que va a buscar trabajo y acaba dando dinero? No es imposible, no.  Para lograrlo, trabajan la mente y las emociones de la gente de forma hábil, apelando a su orgullo, su vanidad y su ambición. Te dicen cosas tales como: “lucha por tus sueños”, “no seas un maldito perdedor”, “¿vas a portarte como un cobarde?” , “¿no puedes hacer un pequeño esfuerzo?”, “no seas mediocre”, y mucho más. Saben como tocar las fibras sensibles para desarmar psicológicamente a las personas y empujar su conducta hacia donde ellos quieren.  Hace falta estar sobre aviso para no caer.  La gente desinformada y angustiada por obtener un empleo es presa fácil.

Es posible que digan vender cosméticos, perfumes,  suplementos alimenticios, paquetes promocionales para empresas reconocidas  o cualquier otra cosa, no importa. Siempre tendrán una excusa para hacer que “inviertas” con ellos el dinero que no te sobra y que jamás recuperarás mediante sus atractivos e inexistentes negocios. Por supuesto, hay empresas serias de venta de productos  también reclutan en grupo y piden  inversión (Jafra, Herbalife, Mary Kay, Avon) , pero ahí sí, el negocio es real. Aquí no. Es una pantalla. Toman tu dinero y es todo.

Cómo detectarlos

Cuando yo era adolescente estos empleos se anunciaban en los diarios y en cartelitos pegados en las calles. Ahora, además,  han transitado al internet y hasta en páginas tan profesionales como Zona Jobs, Occ Mundial y Compu Trabajo encontramos avisos de estos falsos empleos. (No es culpa de estos portales, por supuesto). Pero si  adquieres un poco de práctica, podrás detectar estas ofertas a la primera vista y no perder tu tiempo ni exponerte a un doloroso desgaste emocional.

Las pistas son estas. Pueden estar todas o sólo algunas:

1.- Ofrecen MUCHOS puestos de trabajo en el mismo anuncio. Pueden decir cosas como: “necesitamos 15 secretarias, 10 auxiliares de archivo y 12 recepcionistas”. O algo como: “contratamos comunicadores, pedagogos, diseñadores y publicistas”.  Da la idea de que tienen una enorme capacidad de emplear gente.

2.- El rango de edad es muy amplio o indeterminado.

3.- El grado de estudios es muy abierto. Excepto cuando el anuncio va enfocado a profesionistas.

4.- Por la redacción del aviso se obtiene la impresión de que tú les harías un enorme favor en trabajar para ellos. Que les urge, que no pueden más, que necesitan MUCHA gente. Ninguna empresa se encuentra jamás en esta disyuntiva.

4.- Se nombran como “empresa internacional”, usan nombres muy generales como “Desarrollo Empresarial y Capacitación”  o bien, hacen avisos que imitan los nombres de empresas reconocidas. Por ejemplo, vi una vez un anuncio que decía “Zara solicita recepcionistas”, imitando la tipografía de la conocida tienda de ropa. Pero arriba de “Zara”, muy pequeñito, decía “señorita”. O sea: “Señorita Zara solicita”. Trampa de principio a fin.

5.- Destacan que se trata de “labores sencillas”, sin detallar funciones. Cuando se enfocan a profesionistas señalan que son labores de “capacitación y recursos humanos”. Con frecuencia enfatizan esto: “no son ventas”.

6.- El nombre de la persona con la cual contactar suele ser extraño y hasta risible. “Doctora Williams, Arquitecta Mileidy Johnson, Ingeniero Del Mar”… obvio, son nombres inventados. Sucede que las personas detrás de los avisos son las mismas y ponen nombres diferentes para despistar.

7.- Te ofrecen altos ingresos semanales. Nunca se habla de sueldo mensual.

8.- Si te pones a revisar diferentes anuncios de este tipo, muchas veces te das cuenta que los teléfonos de contacto o los correos son los mismos, a pesar de que ponen diferentes nombres de personas y hasta de empresas.

9.- Cuando llamas o escribes  para hacer una cita te advierten que tienes que contar con al menos  tres o cuatro horas para una plática de introducción. Esta es la mayor pista. Si las otras no estaban, cuando te dicen eso es casi seguro que es un fraude. La tal plática se usa para ablandarte.

10.- Segmentan su target. He visto anuncios dirigidos a médicos, a periodistas, abogados, administradores… en ninguno se detalla el puesto, sólo se dice que “manejarán grupos de personas”. No es imposible que se les dirija a ser oradores y dirigentes de los seminarios de enganche.

11.- Cuando estás allí ves que a la misma hora que te citaron, citaron también a 50 o más personas.  No se te atenderá personalmente jamás. Eso no es bueno. Si puedes, sal de inmediato. Si te decides a abandonar el lugar, seguramente el líder del grupo hará que todos se burlen de ti o se te  amenazará con “consecuencias”. Que no te importe. Y si el caso lo amerita, denuncia ante el Ministerio Público.

12.-Tarde o temprano te hablarán de la necesidad de hacer una “inversión”. Si llegaste hasta este punto por curiosidad o por esperanza de que hubiera algo bueno, es momento de retirarse. No les des tu dinero. Si quieres invertir, busca opciones respetables.

13.- Te hablan de hacerte una “prueba” que consistirá en vender cierto número de productos para entregar el dinero a la empresa. Muchas veces te hacen firmar papeles de descargo legal.  Encontramos este testimonio en el blog Gicem-es-Fraude: “para entrar te ponen como “prueba de trabajo” que vendas 30 perfumes a un precio de $720, si no, no te dan el empleo. Y no te dan contrato laboral, te dan un convenio mercantil donde aceptas que no tienes ninguna relación laboral con la empresa y por voluntad tu vendes sus fragancias”.

Hay muchos vacíos legales que estos falsos empresarios aprovechan y mucha necesidad. En algunas de estas “empresas” se llega incluso a amenazar a la gente para que no abandonen. Su objetivo primario son las personas sin estudios especializados y los profesionistas de las carreras más saturadas, para las que hay pocas vacantes.

El caer en este tipo de trampas puede ser devastador para la autoestima de una persona que está en la búsqueda  de un ingreso. Después de una experiencia así, sobre todo si con buena fe se dejaron engañar y hasta sacar dinero, muchas personas tardan mucho en reponerse y suelen sentir que son unos fracasados y que el mundo laboral no tiene nada para ellos. La guía más segura para no caer es recordar que si algo parece demasiado buen

Orlando

Orlando

“Si mostramos empatía por Orlando o París, o Bélgica estamos mal como nación”, publicó hace un rato un fulano. No pude soportar su estulticia y ya no está en mis contactos. No le dije nada (ya no me engancharé como hice ayer).

Dijo que aquí tenemos tragedias de las que ocuparnos (lo cual nadie niega) y nos debiera doler más lo de aquí y no fijarnos en lo lejano. Es, pues, un nacionalista que le regatea su simpatía a personas dolientes, por el mero accidente de haber nacido en otro país.

Es otra de las facetas de la inmensa estupidez humana, la cual hoy me abruma, me rebasa.

Es tan evidente que el duelo por una tragedia no excluye a la otra que ni siquiera debiera tenerse que explicar.

Es tan obvio que en Orlando el motor fue el odio (homofobia, fundamentalismo religioso o una mezcla de ambas) que hay que enfatizarlo, para diferenciar de las masacres cometidas por codicia o control de territorio entre carteles, OJO, no porque las vidas humanas sean menos importantes o nos duelan menos, sino porque discernir la diferencia entre motivos nos ayuda (o esperamos que nos ayude) a encontrar explicaciones y deseamos que tener esas explicaciones nos permita avanzar a erradicar la violencia.

Veo sin embargo tantas señales en contra.

Personas que se alegran, ya que dicen que el mundo es ahora un poco menos sucio.

Personas que desean que haya “más masacres y menos gays”.

Personas que se alegran de que entre grupos criminales haya masacres, puesto que así “hay menos delincuentes”, sin ver que ese fenómeno no tiene fin, no por ese camino. Que los muertos dejan deudos, deseosos de venganza, y que la espiral sigue, interminable.

Personas que con razonamientos baratísimos (“Dios no hizo a Adán y a Juan, sino a Adán y Eva”), pretenden estar seguros de la voluntad de dios y en su nombre, justifican la burla, la sorna y la masacre.

Personas que se ríen y ven la muerte de personas normales como una derrota política para quienes les molestan y se gozan con ello.

Personas que no oyen, cierran la mente al entendimiento y permiten que sus atavismos los posean.

Personas que renuncian a su humanidad, y se comportan como bestias primitivas. Son sólo sombra, nada de luz.

Personas que se burlan de quienes con ingenua ( y totalmente pura) buena voluntad piden oraciones.

Personas que no valoran los buenos corazones de quienes mandan abrazos a los desconocidos que hoy sufren.

Personas que aprovechan estas coyunturas para hacer gala de su mucho conocimiento de política, sociología o historia y convierten este evento en algo que les concierne, un pretexto para el lucimiento.

Personas que, como yo ahorita, nos confesamos impotentes, extraviados, sin respuestas. Que no sabemos qué hacer, y que no aportamos, sólo expresamos.

Hoy, ante mi altar, no pude decir nada. Sentí pena por todos nosotros.

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