Una esposa por compromiso, un “álamo erguido”, una esposa repudiada, un Fénix de Jade, una actriz sexy y ambiciosa y cientos de pequeñas secretarias, enfermeras, bailarinas, campesinas y combativas “camaradas”. Hacia fines de los 50, en China se hablaba de que alrededor de 3 mil mujeres habían pasado por la cama de Mao Zedong, el “Sol Rojo”. Muchas (no se sabe cuántas) fueron desfloradas por él, siendo jovencitas.

Una sola y vigorosa embestida hacia sus profundidades quiebra la carnosa ventana. ¡Oh dolor! ¡Oh alegría! Un grito rasga el aire de la noche.[i]

Fue un luchador, quizá alguna vez sincero, que devino en genocida. No se proclamó Hijo del Cielo, sino Gran Timonel, pero su alma vestía la túnica amarilla propia del Linaje del Dragón. Quiso hacer entrar a China en una nueva gloriosa era, pero sólo trajo sufrimiento.

Del sacrificio nace la decisión heroica:
atreverse a crear un nuevo cielo para el sol y la luna.[ii]

Cuatro esposas tuvo Mao, y miles de amantes. Lou fue la esposa que su estricto padre le asignó y que él nunca reconoció. Este casamiento le hizo odiar para siempre los matrimonios arreglados e impulsar la libertad de matrimonio cuando llegó al poder. Su segunda esposa, Kaihui, fue ejecutada por los nacionalistas y es a quien Mao llamó “mi álamo erguido” en su poema Los inmortales.

He perdido mi álamo erguido y tú has perdido tu sauce.
Álamo y sauce vuelan al cielo de los cielos.
Se pregunta Wu Gang con qué podrá obsequiarlos
y les ofrece vino de la flor de la casia.[iii]

Su tercera esposa, Zizhen, con quien casó cuando aún vivía Kaihui, lo hartó, y al más puro estilo Enrique VIII, la desterró a Moscú en donde terminó sus días en un hospital psiquiátrico, víctima de esquizofrenia. Su última esposa, la actriz Jian Qing, (“Madame Mao”), sufrió indeciblemente por las veleidades de su esposo, se endureció  y se convirtió en temible líder de su propio grupo político y aspirante a gobernar China a la muerte de Mao. Pero fue Fénix de Jade, una de sus amantes, quien estuvo hasta el fin de sus días y la mujer que más poder tuvo sobre él.

Los pantalones desabrochados cayeron sobre la cara levantada de Wu Ta, quien aspiró la maravillosa fragancia de la mujer, casi ahogándose con la intensidad del goce. Loto Dorado reveló otras dos colinas de placer y, entre sus carnosos y áureos contornos, el hilo tenue de su precioso orificio. Poder morderlas y comer de su delicioso contenido, era un sueño que él no se atrevía a soñar…[iv]

Bajo el manto de la revolución proletaria, Mao Zedong sumió a China en un estado de delirio colectivo. China era Mao, servir a Mao era servir al pueblo. Era un “Emperador Rojo” que bajo un barniz comunista, reprodujo todos y cada uno de los vicios de los viejos emperadores, con el agravante de que impuso a China restricciones demenciales que antes no existían. Para sus mujeres, era un honor ser poseídas por él, así fuera cosa de una noche.

Ahora, él jadea a su lado y los estrujados pétalos esparcidos en torno a ellos están manchados de roja sangre virginal…[v]

No obstante su deseo de lograr que todo en China fuera nuevo, lejos del pasado feudal y de las influencias perniciosas de Occidente, Mao cayó en las tentaciones de las leyendas taoístas, las supersticiones budistas, los remedios mágicos y los lujos occidentales, sobre todo cuando se enfrentó a su decadencia sexual.

El que se abstenga del coito detendrá el desarrollo de su espíritu y el flujo de yin y yang estará bloqueado. ¿Cómo es posible fortalecer la salud? Uno ha de cultivar la energía con una práctica sexual frecuente[vi]

Algunas escuelas taoístas recomendaban al hombre la copulación con numerosas vírgenes (idealmente de menos de 14 años de edad) para fortalecer la esencia yang con el “agua yin” y lograr la longevidad. Algunas leyendas aseguraban que el propio Emperador Amarillo había logrado la inmortalidad al copular con mil vírgenes. Expertos taoístas escribieron manuales sexuales para que los amantes alcanzaran las cumbres más altas del placer e intercambiasen sus esencias. Así, sanarían dolencias, curarían enfermedades y vivirían existencias dichosas.

El hombre empezará a realizar movimientos vigorosos, introduciendo y retirando el miembro de prisa, de modo que la mujer, enloquecida por el ardor, le implore misericordia… que su miembro sea como un macizo peñón que bloquea un valle hundido. [vii]

En su residencia en Beijing, en el ferrocarril con el que recorría el país y a donde quiera que fuera, Mao tenía siempre a disposición abundantes mujeres deseosas de servir a su placer. Era un señalado honor ser invitada a uno de sus bailes (el baile occidental, gran pecado burgués, estaba prohibido para el resto de los chinos) y mucho más ser llevada a su cama (las relaciones sexuales fuera del matrimonio eran ilegales para el pueblo).

Con cuidado, ella abrió los labios de su hondonada de amor con dedos como lilas y descendió lentamente sobre el hombre. Entonces, contrayendo y aflojando los músculos de sus muslos, apretó y acarició el pilar que llenaba su estremecido estuche.[viii]

El documento más completo sobre su vida es bien conocido: “La vida privada del presidente Mao”, escrito por su médico, Li Zhisui, pinta un retrato de quien, se calcula, es el mayor asesino de masas en la historia, mucho más que Hitler, por causa de sus irracionales decisiones económicas y el afán de exterminio de sus adversarios políticos.

Conforme Mao fue envejeciendo, se convirtió en seguidor de las prácticas sexuales del taoísmo, que le dieron una excusa para tener sexo, no sólo por placer, sino para buscar la longevidad… Se sentía feliz y satisfecho cuando tenía varias muchachas compartiendo su cama simultáneamente. [ix]

A Occidente llegó sólo un testimonio directo de una de sus amantes (la señorita Chen), quien fue desflorada por Mao a los 14 años, (él tenía casi 70) en un tiempo en que ella era una bailarina “revolucionaria” parte de un grupo de muchachas que divirtieron a Mao y a sus más allegados con danzas y canciones. [x]

Sus manos de lirio, que se aferraban a la espalda del hombre, volaron a cada lado con  dedos aleteantes, pues él se había hundido furiosamente en su vaina y al retirarse parecía arrancar los lados y arrastrarlos con él, como si fuese una espada dentada. Pero… ¡oh mágica espada, que al insertarse de nuevo devuelve con ella, sin daño, la carne del placer![xi]

De nada le sirvieron a Mao sus peculiares ideas para alcanzar la salud y la longevidad. A pesar del pavor que le producía la muerte, su hábito de fumar intensamente, su negativa a bañarse y lavarse los dientes—muy propios de los campesinos sureños no educados—y a recibir tratamientos médicos modernos, derivaron en una enfermedad cardiopulmonar incurable. Murió en 1976, ante la mirada aterrada de su médico, que sabía que había fallado en su deber de darle diez mil años de vida.

Enseñé a mi cuerpo a olvidar
si es joven o viejo,
y a mi alma, que aprecie igual
la vida que la muerte
.[xii]

[i] Lanling Xiaoxiao Sheng .Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610.
[ii] Mao Zedong. Llegada a Shaoshan. 1959
[iii] Mao Zedong. Los inmortales.
[iv] Lanling Xiaoxiao Sheng. Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610.
[v] Ibid.
[vi] El Clásico de la Joven Sencilla. Dinastía Tang.
[vii] Tung Hsuanzi. El misterioso señor de la cueva.
[viii] Lanling Xiaoxiao Sheng. Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610
[ix] Li Zhisui La vida privada del presidente Mao. 1994
[x] Jonathan Mirsky.  Me and Mao’s girl.An encounter with one of the Chairman’s underage lovers.
[xi] Lanling Xiaoxiao Sheng. Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas, 1610
[xii] Bai Juyi. A Li Chien. Dinastía Tang.
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