Muy buena la noticia de la destitución del impresentable, por muchos motivos, Renato Dávalos como director de Radio UNAM, al tiempo que se avisa de la entrada de Jorge Volpi a la Dirección de Difusión Cultural. De la salida de Teresa Uriarte, a quien sustituye, ya se había hablado hace semanas.

Me parece que, en principio, la designación de Benito Taibo al frente de la emisora es una buena noticia, ya que es el conductor del programa de mayor rating, el noticiario “Primer Movimiento”. Es decir, sabe de quehacer radiofónico. PERO dirigir una estación no es únicamente ser buen conductor, investigador o periodista. (Y no puedo evitar recordar que también pensé que la llegada de Nicolás Alvarado a TV UNAM fue una buena noticia, así que igual y yo soy la salada, ¿edá?)

Para llevar dignamente adelante la estación universitaria más antigua de México se requiere buena capacidad de gestión, tener claro el proyecto radiofónico de la emisora, ser una persona con vocación de transparencia y muy importante, ser capaz de conciliar los intereses diversos de los trabajadores de confianza, de honorarios y de base.

Además, el director debe ser lo bastante humilde para tener como principal referencia al radioescucha, sin que esto signifique abaratar los contenidos para elevar el rating. Taibo deberá, también, deshacer el daño hecho por Dávalos en materia administrativa, enfrentará un importante hoyo presupuestario y recibirá la estación disminuida en audiencia, con prácticas deplorables como cobrar por sacar programas al aire (bajo el membrete de “atraer patrocinios”).

Sólo una persona con buena inteligencia de gestión podrá conseguir que los trabajadores de Radio UNAM, desencantados hasta lo indescriptible, recuperen la confianza y el deseo de rescatar la emisora. Sé bien que, administración tras administración, han visto mermada su confianza.

Taibo, si quiere ser un director digno del cargo, deberá pensar también en solucionar la precariedad laboral que priva en la estación. Por ejemplo, no existe, ya lo he publicado, la plaza de locutor en una estación que en junio del 2017 cumplirá 80 años. Los locutores, aún los de mayor trayectoria, cobran por honorarios o, si son afortunados, tienen plazas de secretarias, intendentes o asistentes, lo que quede libre en la estructura, pues.

Ineludiblemente Taibo tiene que hacerse cargo del abandonado proyecto de digitalización del acervo sonoro y debe corregir el sistema de catalogación online. También, por supuesto, hacer frente a los problemas de equipo (antenas transmisoras, cables, monitores) que no pueden tener tregua en su atención.

Por supuesto que la primera obligación de Taibo será renunciar a la conducción de Primer Movimiento, puesto que esto le distraería de sus obligaciones y además, le haría caer en lo mismo que Dávalos: tener un proyecto consentido, un programa estrella.

Me encanta la posibilidad que todo mejore, pero es por ahora eso, una posibilidad. Y ya mejor no digo que peor que Dávalos no puede haber, porque ¿saben?, lo mismo dijeron todos de Fernando Chamizo, que nada peor podría existir. Y las cosas con Renato se pusieron de tal manera que en la estación ya lo andaban extrañando.

Algo bonito de todo esto es el alivio de la gente, la cual, me dijeron, andaba por los pasillos de la estación cantando como quien no quiere la cosa “Las Golondrinas” desde que se supo que el rector estaba “decepcionado” de la gestión de Renato.

Seguiré atenta.

 

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