Al insultar a la prensa, AMLO pierde calidad moral

Texto publicado en Revista etcétera el 26 de junio del 2018.

Son muchas las conductas y declaraciones de Andrés Manuel López Obrador que lo perfilan como una persona antidemocrática.

Su trayectoria política está signada por el voluntarismo acendrado, el cual lo llevó a formar su propio partido político cuando perdió el apoyo de grandes sectores dentro del PRD. Antes, como sabemos, dejó el PRI cuando se topó con una situación similar. Su mira siempre fue el liderazgo absoluto.

Dentro de Morena, su palabra es eje rector y núcleo del “movimiento” que regenerará al país, por obra de su solo ejemplo, el cual bastará para eliminar la corrupción. Si el líder es honesto, ha repetido muchas veces, el resto de los funcionarios lo serán. Cada que he oído esto no puedo menos de pensar en el pasaje bíblico en que un devoto dice a Jesucristo: “una palabra tuya bastará para sanarme”.

Este jueves  tuvimos ocasión de presenciar una muestra más de su talante antidemocrático, y además, irrespetuoso.

Publicó el diario Reforma que Morena estaba siendo investigado por el INE por un gasto de 58 millones de pesos, cantidad que se había destinado a la producción del periódico impreso “Regeneración”, órgano informativo de Morena.

Hubo al respecto dos reacciones: el INE negó que estuviera investigando un monto semejante como parte de los gastos electorales de Morena. Y el propio AMLO reaccionó criticando el manejo informativo del diario y acusándolo de falta de ética.

Pero no quedó ahí. AMLO no se resistió a utilizar uno de sus insultos favoritos: “Prensa fifí”. No me queda claro si con esto quiere decir que los periodistas que no le complacen son perros falderos (“Fifí” es el nombre que muchas perritas tienen en las caricaturas), o si alude burlonamente a que son altaneros y pretendidamente aristocráticos, por eso de que Fifí parece nombre francés.

Como quiera que sea, el mote no tiene una intención respetuosa y siempre surge cuando AMLO está molesto con la prensa. No es el único adjetivo que ha espetado.

Posteriormente, hoy viernes, Reforma se pronunció defendiendo su trabajo periodístico. Lo ocurrido está reseñado aquí en etcétera en una nota realizada por Angélica Recillas.

Al respecto, escribí esta mañana en mis redes sociales que consideró que AMLO tiene razón en señalar la incorrección de Reforma al publicar algo que no está comprobado. Específicamente, la aseveración de que era el INE quien investigaba esos 58 millones de pesos. Esto fue desmentido por el consejero electoral Ciro Murayama.

Considero que AMLO hizo bien en señalar que se trataba de un acto malicioso. Pero el uso del adjetivo “fifí”  le quita calidad moral, la cual, según él, es su máximo capital.

Su reacción también es indicador de en qué casos respeta él a la prensa, ya que recordemos que cuando Reforma publicó una encuesta que lo favorecía, AMLO lo celebró por todo lo alto y no emitió ni un solo adjetivo ofensivo en contra del medio. Es más, le concedió credibilidad y exhibió la encuesta como muestra de su incontrovertible primer lugar.

AMLO no es un demócrata. Sólo admite como buena la información que le conviene. Y la que no, no únicamente le merece rechazo. También provoca su mofa y sus insultos. Eso daña nuestra democracia.

Autor entrada: Orquídea Fong

Periodista y comunicóloga egresada de la UNAM.

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