Cuando las protestas feministas se vuelven violentas

Cuando las protestas feministas se vuelven violentas

El 16 de agosto de 2019 se registró la primera de las protestas feministas violentas en la historia de la Ciudad de México. Fue histórica. La respuesta en redes sociales en repudio, no a la violencia feminicida, sino al vandalismo de parte de grupos feministas desató intensos debates. El antecedente AQUÍ. El día siguiente, 17 de agosto de 2019, en mi perfil de Facebook, escribí esto que pongo abajo.

Quemas, pintas, destrozos e incendios de automóviles… para protestar por la carestía y la elección de Macron. Pasó en París. Se llamaron los chalecos amarillos.

Y muchos que hoy critican a las feministas nomás exclamaron «Oh, lalá, qué elegancia la de Francia», y también «ojalá así protestáramos aquí por el mal gobierno, porque somos unos agachones».

Pero obvio, no es lo mesmo París que el De Efe. No es lo mismo europeos que mexicanos. No es lo mismo weros que prietitas. No es lo mismo hombres que mujeres.

¿Qué sí es lo mismo?

La vandalización.

ALGUNOS DICEN:

1.- No son formas.

2.- El fin no justifica los medios.

3.- La violencia llama a la violencia.

4.- Piden respeto y no se dan a respetar.

5.- Hay que buscar otras maneras.

6.- Es solo catarsis, puro berrinche.

7.- Así ni logran nada.

8.- No al odio a los hombres.

9.- Hacen lo mismo que critican.

10.- Quieren derechos, pero así los están perdiendo.

11.- Se les dio libertad y están abusando.

12.- Desvirtúan el feminismo.

PUNTO POR PUNTO, YO RESPONDO:

1.- Privilegiar la forma sobre el fondo es mera cosmética. Mera estética. Es poner maquillaje sobre el moretón que te hizo tu marido golpeador. Es poner primero el buen gusto que la vida. Es darle más importancia a las cosas que a las personas.

2.- Si el fin es que deje de haber niñas (¡¡NIÑAS!!) muertas, violadas, destazadas, por supuesto que el medio es válido, si el medio es unos cuantos vidrios rotos y algunos grafitis que generan una intensísima conversación en redes y una amplia cobertura. Grafitis que se limpian fácil, vidrios que se reponen, suciedad que se limpia.

3.- En abstracto, estoy en contra de la violencia. En el ideal del mundo perfecto, donde todo funciona como debe. La violencia genera violencia. Violencia que inició hace ¿tres, cuatro mil años? Quizá cinco mil, seis mil, con la humillación, sujeción, abuso, maltrato y compra venta de mujeres en prácticamente todas las civilizaciones. Si la violencia genera violencia, no la iniciamos nosotras. Y si creen que unas cuantas pintas son violencia, les digo: violencia es que te secuestren, te maten, te vendan, te violen debido a que, como eres mujer, eres propiedad del hombre. A que «te estás pasando», a que «te me antojaste», a que «no me pude controlar», a que «me enojé y perdí el control», a que «venías de faldita».

4.- El respeto es intrínseco al ser humano. Nadie debe darse a respetar para ser respetado. Y si así fuera, realizar protestas no te hace dejar de ser respetable. Si fueran varones luchando contra una invasión extranjera, serían héroes. Pero son mujeres pidiendo un alto al machismo.

5.- Como colectivo, las mujeres llevamos siglos buscando otras maneras. SIGLOS. Desde la graciosa conciliación con la autoridad, con el marido impuesto, con el señor feudal, con el jefe acosador, hasta el embrollado camino legal que se sigue al denunciar una violación o la desaparición de una hija. Dichas maneras son caminos bloqueados por hombres y mujeres que piensan que las víctimas merecen lo que les pasó.

6.- Es expresión de enojo, sí. Pero no es un mero desahogo ni mucho menos un berrinche. Decir eso es reduccionista. Es un conjunto de acciones organizadas, de las cuales las protestas y vandalizaciones de ayer son una minúscula parte. El trabajo feminista lleva décadas y es persistente, serio, intenso y en su enorme mayoría, callado e invisible. Por supuesto que ante el enorme cinismo de la autoridad de la Ciudad, encabezada por esa falsa feminista llamada Claudia Sheinbaum, la indignación llegó a grados máximos.

7.- Falso. Así se ha logrado mucho. Desgraciadamente las sufragistas lo descubrieron muy pronto. Y ellas, que los que buscan darnos lecciones de feminismo idealizan como «verdaderas feministas que no eran violentas», realizaron las primeras pintas, los primeros enfrentamientos con la autoridad. Y fueron perseguidas.

8.- Eso es muy personal. Yo no odio a los hombres, al contrario. Pero una mujer que vivió abusos extremos está en su derecho de querer en su vida ningún contacto con varones.

9.- Lo que criticamos es que se considere a las mujeres carne disponible para el libre uso de un hombre. Que se venda a las niñas, que se impida la educación, que se organicen secuestros para surtir los burdeles, que se atente sistemáticamente contra la autoestima de las niñas en el hogar, que muchos padres varones piensen que las hijas son para su disfrute. No. No hacemos lo que criticamos. No hay brigadas de mujeres cazando varones para violarlos. No organizamos secuestros para surtir burdeles exclusivos de mujeres. No pedimos que se impida la educación de los varones. Esto, a pesar de que hay algunas que expresan cosas como «muerte a los hombres».

10.- ¿Según quién? ¿Según su criterio condescendiente? ¿Según su magnanimidad que nos da «permiso» de ser personas? ¡JA!

11.- Si hay tal cosa, al menos de mi parte, estoy dispuesta a asumirlo. «Abusar» de la libertad es parte de los riesgos de ser persona. Queremos ese derecho. El derecho a equivocarnos y sí, a echar a perder nuestra vida. O no. Sin estar sujetas por ideales rancios de lo que «debe ser» una mujer. No necesitamos que cuiden nuestra preciosa inocencia. No somos ángeles, no somos lo más bello de la creación. Somos personas. Y si hay mujeres que delinquen, que se nos dé el mismo trato ante la ley.

12.- No hay UN feminismo. Hay muchos. El feminismo es una reflexión sobre el ser y un accionar desde el ser mujer en este mundo con la finalidad de dejar de estar sujetas por sistemas de pensamiento, de educación, legales, económicos y religiosos que impidan la libertad y plenitud. Hay variantes, hay evolución, hay logros y desacuerdos. Hay contradicciones. Hay necesidades diferentes según la sociedad y el grupo concreto desde donde se acciona.  El feminismo se crea continuamente y ajusta sus enfoques. Protestar de manera violenta (no niego que lo fue) fue producto de la criminal indiferencia de la autoridad. Si hay algo que desvirtúa el feminismo, CUALQUIER feminismo, es aceptar cualquier noción que nos haga retroceder, que nos haga pensar que merecemos ser violentadas, que nos quite oportunidades, que nos haga pensar que somos menos que un varón.

Orquídea Fong

Periodista y comunicóloga egresada de la UNAM.

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