Ese «feminismo» NO

Voy a cantarles un corrido muy mentado… De algo que aconteció en la estación del Metro Guerrero, Ciudad de México, el domingo ‪#‎24A (24 de abril del 2016) en que se citó a la marcha en contra de las violencias machistas en varias ciudades del país.

Esto, según relato directo de una testigo a la que entrevisté en exclusiva mientras tomábamos café y pay de queso, y que simplemente, pasaba por ahí. Ya saben, uno siempre reporteando hasta en la recaudería.

Mi amiga Andrea Corona me refirió  que el domingo pasado estaba esperando el metro y que cuando el tren llegó, notó dos cosas:
1.- Un joven esperando a la altura del primer vagón, en donde entre semana se hace lugar exclusivo para mujeres.
2.- Que al menos los dos primeros vagones venían atestados de mujeres portando carteles y pancartas, vestidas de forma peculiar, pintadas algunas en el rostro y en general,en un clima festivo. Andrea no sabía que se celebraba la marcha, pero infirió después que ese grupo se dirigía hacia allá.

Me relató que cuando el tren se detuvo y abrió las puertas, el joven hizo ademán de subirse al primer vagón y que no bien puso pie dentro, una mujer le puso la mano a la altura del esternón y lo empujó con todas sus fuerzas, para que no ingresara. Él trastabilló hacia atrás y efectivamente, no pudo subirse.

Ninguna de las otras mujeres que rodeaban a la agresora dijo nada, ninguna protestó. A los pocos segundos las puertas cerraron y el metro arrancó.

El joven, según me contó Andrea, se salvó de golpearse en un saliente de la pared gracias a que una mujer mayor lo detuvo, pero no con mucho entusiasmo.

Me dice ella que lo que más le llamó la atención fue que el muchacho no se mostró afrentado, no protestó, no dijo nada, no se exaltó. Se enderezó, se acomodó los audífonos que se habían soltado en el envión y se fue a los vagones intermedios.

Y por supuesto, surgió el cuestionamiento.
Si de un vagón atestado de varones, que fueran a una marcha o a un partido de futbol, hubiera salido una mano que empujara a una mujer para impedirle ingresar al metro, evidentemente por su mera condición de mujer, ¿qué habría pasado?

Estoy segura que el caso ya se hubiera viralizado. Que la mujer hubiera denunciado y CON JUSTA RAZÓN.

Pero, por los motivos que sea, el joven decidió no denunciar. Quizá porque se trata de mujeres en su «justa lucha».

En total desacuerdo con eso que algunas llaman «lucha» y que no es más que una emulación de lo peor de las actitudes que históricamente han ejercido algunos varones.

 

Autor entrada: Orquídea Fong

Periodista y comunicóloga egresada de la UNAM.

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