Humberto Ramos: el tipo que hace “monitos”

Texto publicado en la Revista KYA! en el año 2011.
Arte: Humberto Ramos

Es él mismo quien se hace llamar así, quitándole importancia al gran esfuerzo que hay detrás de su trabajo, a las larguísimas horas diarias que le dedica y a todos los años que se ha dedicado, en cuerpo y alma, a convertirse en el gran autor que ahora es.  Hablo de mi amigo, el dibujante de comics Humberto Ramos, admiradísimo  y vuelto prácticamente una leyenda viviente, a sus escasos 40 años.

Recuerdo a Beto desde que teníamos unos 7 u 8 años de edad. Era pausado, cuidadoso y modesto para expresarse, justo como es ahora, pero mucho más tímido. Cuando tenía que hablar ante la clase, se metía las manos en los bolsillos y veía continuamente hacia el suelo. Sin embargo, jamás se acobardaba. Seguía allí, exponiendo su tema o bien, declamando poesía (algo que le gustaba mucho).

Era, lo veo ahora, un carácter decidido a vencer sus propias debilidades. La forma de ser que lo ha llevado donde se encuentra.

Su naturaleza generosa y amable lo hizo muy querido entre nosotros. Ahora que nos hemos reencontrado, 15 años después,  veo que sus virtudes se han acentuado. Caso de verdad extraño, sobre todo habida cuenta del gran éxito profesional que ha tenido. Humberto Ramos ya era famoso a los 23 o 24 años de edad y no ha dejado de cosechar logros a punta de lápiz.

Todos los que lo conocimos desde niño lo vimos dibujando alguna vez. En el salón de clases, mientras escuchaba al maestro (¡además sacaba buenas calificaciones!), se le podía ver inclinado sobre su cuaderno, dibujando.

Spiderman by Humberto Ramos

Tengo el recuerdo de alguna vez que una maestra, molesta ante la aparente distracción de Humberto, le pidió bruscamente el “papelito ese” en el que dibujaba. Humberto, dócilmente, se puso de pie y lo llevó al escritorio. No sé que habrá dibujado en esa hoja, pero lo que fuera impresionó de tal modo a la maestra que no le hizo una sola reclamación. “Pon atención”, fue lo único que le dijo, en voz baja. Humberto regresó a su sitio y procuró, el resto de la clase, mostrarse atento.

Para mí, Beto es una prueba de lo que se logra con trabajo, voluntad y decisión. De la importancia de tener muy claro lo que se desea en esta vida. A diferencia de mí misma, el siempre supo lo que haría. Desde siempre quiso ser dibujante, pero no sólo eso: siempre quiso ser dibujante nada menos que del Sorprendente Hombre Araña.

Julio Núñez, amigo mutuo, cuenta que allá por 1983, conversaban ambos y miraban sus muchos dibujos. Abundaban las escenas de Spiderman.

—Tu sueño es alguna vez ser el dibujante oficial del Hombre Araña, ¿verdad?
—Pues, a lo mejor parece una estupidez, pero la verdad es que sí—dijo Humberto, con cierta timidez.

Así pasa. Nuestros sueños más audaces usualmente, a la luz del sol, de la realidad cotidiana, nos parecen estupideces. A nosotros mismos y también a otros.  Pero lo cierto es que, más de 20 años y miles de láminas después, Humberto Ramos fue nombrado parte permanente del equipo creativo de Spiderman, dentro de la empresa Marvel Comics. Compartió este logro mediante su perfil de Facebook y sus montones de amigos nos alegramos sinceramente con él. No hubo nadie que no le dijera, palabras más, palabras menos, que era un ejemplo a seguir.

La carrera de Beto ha sido variadísima, pero siempre dentro del dibujo. En sus inicios, en México,  fue dibujante del Libro Policiaco (“dibujaba viejas en negligé y todo eso”, dijo en una entrevista), de Los Picapiedra y otros títulos. Muy pronto se fue  a Estados Unidos a buscar su futuro en las grandes editoriales. Dijo, en la misma entrevista,  que contó con la suerte de llamar la atención de editores importantes.

Sobre el tema de la suerte conversamos brevemente. “Yo no creo en la suerte más que para el Melate (una lotería mexicana)  y aún no me lo saco”, me dijo.

“Hay que estar en el lugar indicado, pero hasta para estar en el lugar indicado hay que generar movimiento…la buena suerte me la genero yo con trabajo, esfuerzo, sacrificio, profesionalismo, buen trato, humildad,  respeto a mí y a los otros, etcétera. Si eso es la “suerte” entonces creo fervientemente en ella”.

Su fórmula para el éxito, como se ve, es sencilla y anticuada: respeto, perseverancia, disciplina y trabajo. De eso precisamente habla en las charlas que da. Y me parece genial.  ¡Un tímido y solitario dando pláticas a grandes públicos! Un verdadero logro, ya que me consta que a Humberto no le hace sentir cómodo el exceso de atención, pero lo maneja bien.

Trata continuamente de mantenerse en perspectiva. Sabe que es famoso, reconocido y hasta reverenciado por los entusiastas del comic, pero que eso puede variar en cualquier momento. “Yo sólo soy el tipo (o el fulano, también dice) que hace monitos, punto”. Se divierte y se gana la vida, pero no pierde el piso, por más autógrafos que le piden o aplausos que se lleva. Contesta de buena gana a cualquier pregunta que se le hace sobre su trabajo, y se hace la promoción necesaria para mantenerse en el negocio,  pero no deifica su labor, ni mucho menos se coloca a sí mismo en un pedestal.

Spiderman by Humberto Ramos

De hecho, le da más importancia a lo que está detrás de sus logros concretos. Eso se refleja en los contenidos de sus conferencias.  “En realidad nunca hablo de mi trabajo como tal, sino del esfuerzo y del logro, de la derrota y el éxito; creo que eso es más importante que platicar como le hago para dibujar las telarañas de la máscara del Hombre Araña ¿no?”, me dijo.

El estilo de Ramos ha sido definido por algunos conocedores (yo no lo soy, en lo absoluto) como “amerimanga”, debido a cierto énfasis en los ojos grandes y los rostros angulosos, pero con un sello absolutamente personal. Además de las asignaciones que cumple  para Marvel (destaca X Men), ha desarrollado diversos proyectos propios, como Crimson (una historia de vampiros), Out There y Revelations. Ha trabajado para diferentes sellos editoriales, pero se ha establecido firmemente como una de las estrellas de Marvel Comics.

Me llamó mucho la atención su participación en la exposición colectiva Santo de mi Devoción, un evento interesantísimo realizado hace varios años para homenajear al difunto luchador mexicano Santo, el Enmascarado de Plata. En este proyecto participaron numerosos dibujantes, curadores y escultores, para conformar una exposición que viajó por diversos puntos del país.

 

El Santo by Humberto Ramos

Para Santo de mi Devoción, Humberto desarrolló una pieza estupenda. Al respecto me comentó: “Santo de mi Devoción fue un esfuerzo por rendirle tributo al personaje del Santo. Fue una muestra realizada por varios de los dibujantes mexicanos más reconocidos en el medio, un muy bonito proyecto. En mi caso quise representar mi película favorita del enmascarado: Santo contra  las Mujeres Vampiro”.  Me comentó que los enmascarados siempre le han parecido interesantes, quizá, me dijo, “porque soy un tímido”.

Anhelo de arte, de realización, vocación verdadera. Eso—además de su mano izquierda—es  lo que mueve el lápiz de Humberto y lo que lo mantiene anclado a la mesa de trabajo 14, 15 o 16 horas diarias. Lo que le dio aguante para soportar antesalas de varias semanas para mostrar su portafolio y comenzar desde abajo.

Ahora, está en el pináculo de una difícil carrera, aún joven, pero experimentado y lleno de ideas. Su creatividad fecunda nos dará mucho más.

 

Autor entrada: Orquídea Fong

Periodista y comunicóloga egresada de la UNAM.

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