No es un empleo, ¡es un avión!

Tendría yo unos 17 años  y sentía la necesidad de empezar a trabajar para sentirme independiente. Busqué en el periódico (no había internet) y me topé con diversas ofertas de empleo para las cuales no estaba capacitada, fuera por mi nivel de estudios o por la edad.

Por esa razón, cuando encontré un aviso que decía “Labores sencillas de oficina, todas las edades, contratación inmediata, no requerimos estudios”, caí de inmediato. El anuncio ofrecía un ingreso estupendo y daba un teléfono y un nombre: Doctora Williams (¡!) . Llamé. Me citaron para el día siguiente y acudí. Jamás me recibió la tal “Doctora”, sino una especie de edecán (vestido con traje y corbata de ínfima calidad) que me llevó a un salón donde había por lo menos cien personas. Entré así a un mundo que no me imaginé posible: manipulación experta disfrazada de “capacitación”, vacantes que no eran tales, un fingido puesto de trabajo sin funciones claras y, al final de un “seminario”  de una semana de duración que hubiera dejado verde de envidia a un líder sectario, la verdad desnuda: había que dar dinero a modo de “inversión” para que te dejaran trabajar en venta de cosméticos.

¿No tenías el dinero? Bueno, había una opción: ponerte a reclutar más incautos. Y ganar dinero en función del lo que lograras sacarle a los nuevos. La empresa, de nombre “Multigrama” (y fundada por un tipo de apellido Fong, igual que yo, qué horror) , decía dedicarse a fabricar cosméticos, pero tal marca no se encontraba nunca en las tiendas. A cambio de tu “inversión”, te daban un paquete de productos para que los vendieras. Mucha gente, al final de una semana de “capacitación”, entregó dócilmente el dinero. Yo no. No porque fuera muy resistente a la manipulación (a los 17 años poca gente lo es), sino porque simple y sencillamente no pude conseguirlo.

Ese tipo de empresas operan un tiempo, usualmente en locales rentados. Capacitan a un equipo básico de oradores que serán los que llevarán las pláticas y seminarios. Trabajan de acuerdo a un guión prefabricado. Repiten las mismas fórmulas, los mismos clichés. Lo sé porque años después acudí a otra empresa igual, pero esta vez con el fin de hacer un reportaje para una clase de periodismo. Y la plática introductoria que escuché fue idéntica.

Estas empresas no te ofrecen empleo: lucran con la necesidad de las personas. Su finalidad es conseguir mucha gente que entregue una cantidad relativamente pequeña de dinero bajo la modalidad de “inversión” y después de un tiempo, emprender la huida y establecerse en otra parte.

¿Gente que va a buscar trabajo y acaba dando dinero? No es imposible, no.  Para lograrlo, trabajan la mente y las emociones de la gente de forma hábil, apelando a su orgullo, su vanidad y su ambición. Te dicen cosas tales como: “lucha por tus sueños”, “no seas un maldito perdedor”, “¿vas a portarte como un cobarde?” , “¿no puedes hacer un pequeño esfuerzo?”, “no seas mediocre”, y mucho más. Saben como tocar las fibras sensibles para desarmar psicológicamente a las personas y empujar su conducta hacia donde ellos quieren.  Hace falta estar sobre aviso para no caer.  La gente desinformada y angustiada por obtener un empleo es presa fácil.

Es posible que digan vender cosméticos, perfumes,  suplementos alimenticios, paquetes promocionales para empresas reconocidas  o cualquier otra cosa, no importa. Siempre tendrán una excusa para hacer que “inviertas” con ellos el dinero que no te sobra y que jamás recuperarás mediante sus atractivos e inexistentes negocios. Por supuesto, hay empresas serias de venta de productos  también reclutan en grupo y piden  inversión (Jafra, Herbalife, Mary Kay, Avon) , pero ahí sí, el negocio es real. Aquí no. Es una pantalla. Toman tu dinero y es todo.

Cómo detectarlos

Cuando yo era adolescente estos empleos se anunciaban en los diarios y en cartelitos pegados en las calles. Ahora, además,  han transitado al internet y hasta en páginas tan profesionales como Zona Jobs, Occ Mundial y Compu Trabajo encontramos avisos de estos falsos empleos. (No es culpa de estos portales, por supuesto). Pero si  adquieres un poco de práctica, podrás detectar estas ofertas a la primera vista y no perder tu tiempo ni exponerte a un doloroso desgaste emocional.

Las pistas son estas. Pueden estar todas o sólo algunas:

1.- Ofrecen MUCHOS puestos de trabajo en el mismo anuncio. Pueden decir cosas como: “necesitamos 15 secretarias, 10 auxiliares de archivo y 12 recepcionistas”. O algo como: “contratamos comunicadores, pedagogos, diseñadores y publicistas”.  Da la idea de que tienen una enorme capacidad de emplear gente.

2.- El rango de edad es muy amplio o indeterminado.

3.- El grado de estudios es muy abierto. Excepto cuando el anuncio va enfocado a profesionistas.

4.- Por la redacción del aviso se obtiene la impresión de que tú les harías un enorme favor en trabajar para ellos. Que les urge, que no pueden más, que necesitan MUCHA gente. Ninguna empresa se encuentra jamás en esta disyuntiva.

4.- Se nombran como “empresa internacional”, usan nombres muy generales como “Desarrollo Empresarial y Capacitación”  o bien, hacen avisos que imitan los nombres de empresas reconocidas. Por ejemplo, vi una vez un anuncio que decía “Zara solicita recepcionistas”, imitando la tipografía de la conocida tienda de ropa. Pero arriba de “Zara”, muy pequeñito, decía “señorita”. O sea: “Señorita Zara solicita”. Trampa de principio a fin.

5.- Destacan que se trata de “labores sencillas”, sin detallar funciones. Cuando se enfocan a profesionistas señalan que son labores de “capacitación y recursos humanos”. Con frecuencia enfatizan esto: “no son ventas”.

6.- El nombre de la persona con la cual contactar suele ser extraño y hasta risible. “Doctora Williams, Arquitecta Mileidy Johnson, Ingeniero Del Mar”… obvio, son nombres inventados. Sucede que las personas detrás de los avisos son las mismas y ponen nombres diferentes para despistar.

7.- Te ofrecen altos ingresos semanales. Nunca se habla de sueldo mensual.

8.- Si te pones a revisar diferentes anuncios de este tipo, muchas veces te das cuenta que los teléfonos de contacto o los correos son los mismos, a pesar de que ponen diferentes nombres de personas y hasta de empresas.

9.- Cuando llamas o escribes  para hacer una cita te advierten que tienes que contar con al menos  tres o cuatro horas para una plática de introducción. Esta es la mayor pista. Si las otras no estaban, cuando te dicen eso es casi seguro que es un fraude. La tal plática se usa para ablandarte.

10.- Segmentan su target. He visto anuncios dirigidos a médicos, a periodistas, abogados, administradores… en ninguno se detalla el puesto, sólo se dice que “manejarán grupos de personas”. No es imposible que se les dirija a ser oradores y dirigentes de los seminarios de enganche.

11.- Cuando estás allí ves que a la misma hora que te citaron, citaron también a 50 o más personas.  No se te atenderá personalmente jamás. Eso no es bueno. Si puedes, sal de inmediato. Si te decides a abandonar el lugar, seguramente el líder del grupo hará que todos se burlen de ti o se te  amenazará con “consecuencias”. Que no te importe. Y si el caso lo amerita, denuncia ante el Ministerio Público.

12.-Tarde o temprano te hablarán de la necesidad de hacer una “inversión”. Si llegaste hasta este punto por curiosidad o por esperanza de que hubiera algo bueno, es momento de retirarse. No les des tu dinero. Si quieres invertir, busca opciones respetables.

13.- Te hablan de hacerte una “prueba” que consistirá en vender cierto número de productos para entregar el dinero a la empresa. Muchas veces te hacen firmar papeles de descargo legal.  Encontramos este testimonio en el blog Gicem-es-Fraude: “para entrar te ponen como “prueba de trabajo” que vendas 30 perfumes a un precio de $720, si no, no te dan el empleo. Y no te dan contrato laboral, te dan un convenio mercantil donde aceptas que no tienes ninguna relación laboral con la empresa y por voluntad tu vendes sus fragancias”.

Hay muchos vacíos legales que estos falsos empresarios aprovechan y mucha necesidad. En algunas de estas “empresas” se llega incluso a amenazar a la gente para que no abandonen. Su objetivo primario son las personas sin estudios especializados y los profesionistas de las carreras más saturadas, para las que hay pocas vacantes.

El caer en este tipo de trampas puede ser devastador para la autoestima de una persona que está en la búsqueda  de un ingreso. Después de una experiencia así, sobre todo si con buena fe se dejaron engañar y hasta sacar dinero, muchas personas tardan mucho en reponerse y suelen sentir que son unos fracasados y que el mundo laboral no tiene nada para ellos. La guía más segura para no caer es recordar que si algo parece demasiado buen

Autor entrada: Orquídea Fong

Periodista y comunicóloga egresada de la UNAM.

Deja un comentario